Habrá muchas preguntas que los vecinos de nuestro distrito podrán hacerse con mayor o menor fundamento, pero es casi seguro, y por dejar un resquicio a la duda, que a ninguno se le ha pasado por la cabeza plantearse esta. El Jardín Histórico de “El Capricho” es una parte tan consustancial a este distrito, y más al barrio de la Alameda de Osuna, que hablar de éste conlleva ya el pensamiento implícito de aquél. Sin embargo, y hay que acudir a uno de los periodos más oscuros y peor conocidos de la historia de esta magnífica finca, bien pudo dejar de existir o, cuando menos, llegar hasta nuestros días con una morfología bien distinta a la que tiene en la actualidad.
Las fuertes deudas contraídas por Don Mariano Téllez-Girón (1811-1882), XII Duque de Osuna, le obligaron en 1881 a emitir obligaciones hipotecarias por valor de 43 millones de pesetas, lo que para la época era una cantidad desorbitada, las cuales fueron aceptadas por la mayoría de sus muchos acreedores. Los bienes del Duque fueron valorados en 54 millones de pesetas en una operación que gozó del respaldo del Banco de Castilla. Sin embargo, tras la muerte de éste la situación financiera se agravó y la deuda creció de forma considerable hasta tal punto que, que ya en 1894, el Tribunal Supremo dictó sentencia fallando la incautación de los bienes del Don Mariano, en ese momento propiedad de su esposa, la princesa María Leonor de Croy y Loewenstein, en favor de los obligacionistas de Osuna con el fin de que con su progresiva liquidación se satisficieran sus créditos.
sábado, 13 de abril de 2013
martes, 26 de marzo de 2013
La Casa del Pueblo de Barajas. Una propuesta para recuperarla.
Artículo de Beatriz Corredor, ex ministra de Vivienda, con motivo del Centenario de la Casa del Pueblo de Barajas (1912-2012)
Llegué a Barajas en el otoño de 2007, como concejal portavoz del PSOE en el distrito; ilusionada, aunque un tanto abrumada por la responsabilidad que asumía y que estrenaba. Representar a mi partido y a mis vecinos en un distrito que no era el mío de residencia supuso un reto y una tarea apasionante en la que aprendí mucho, no sólo de Barajas y de sus vecinos y vecinas,-que también-, sino sobre lo que significa hacer política desde la cercanía con la gente: eso que se llama en términos coloquiales “patearse la calle”. Y ese aprendizaje me ayudó después en los años que siguieron, como ministra y después como secretaria de Estado de Vivienda, en los que siempre traté de acercarme a las personas a las que iban dirigidas los proyectos del Gobierno en las materias de mi competencia.
Y dentro de esas competencias, una de las quizá menos conocidas es la rehabilitación del patrimonio histórico; es decir, la recuperación de edificios emblemáticos de las ciudades y pueblos que necesitan una intervención para devolverles su uso original o para dotarles de una nueva vida al servicio de los ciudadanos. Cada uno de nosotros tiene guardado en la memoria y en el corazón el recuerdo de un cine, un teatro, una casa, una plaza, quizás una calle, a los que asociamos un momento de nuestra vida que fue importante para nosotros, quizá porque fuimos felices en ellos, quizá porque sufrimos…Yo lo llamo “la memoria emocional” de la gente, tan ligada a su paisaje urbano. A lo largo de mis años de servicio desde el Gobierno, he tenido el privilegio de compartir la emoción de muchas personas al recobrar ese edificio tan querido, cerrado, en muchas ocasiones, durante décadas, y que habían visto deteriorarse año tras año hasta casi perder la esperanza de recuperarlo.

Y dentro de esas competencias, una de las quizá menos conocidas es la rehabilitación del patrimonio histórico; es decir, la recuperación de edificios emblemáticos de las ciudades y pueblos que necesitan una intervención para devolverles su uso original o para dotarles de una nueva vida al servicio de los ciudadanos. Cada uno de nosotros tiene guardado en la memoria y en el corazón el recuerdo de un cine, un teatro, una casa, una plaza, quizás una calle, a los que asociamos un momento de nuestra vida que fue importante para nosotros, quizá porque fuimos felices en ellos, quizá porque sufrimos…Yo lo llamo “la memoria emocional” de la gente, tan ligada a su paisaje urbano. A lo largo de mis años de servicio desde el Gobierno, he tenido el privilegio de compartir la emoción de muchas personas al recobrar ese edificio tan querido, cerrado, en muchas ocasiones, durante décadas, y que habían visto deteriorarse año tras año hasta casi perder la esperanza de recuperarlo.
lunes, 25 de marzo de 2013
El Búnker de El Capricho. Un análisis constructivo.
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Planta del Búnker de El Capricho (1987) |
El búnker de “El Capricho”, construido durante el primer semestre de 1937, pasa por ser la fortificación subterránea más importante realizada en Madrid durante la Guerra Civil Española. Aunque tuvo su origen en la arquitectura civil destinada a la construcción de refugios antiaéreos para la población, sería el primer refugio destinado en la historia bélica a dar cobijo al Estado Mayor de un ejército, en este caso al del Ejército Republicano del Centro, idea que proliferaría, y quedaría sustancialmente mejorada, en los años posteriores durante la II Guerra Mundial, y cuyos ejemplos más notorios lo serían el búnker de Berlín o las Gabinet War Rooms de Londres. Se puede decir, pues, que el búnker de “El Capricho” es uno de los pioneros en la historia bélica en lo que se refiere a refugios antiaéreos.
lunes, 23 de enero de 2012
Las Quebradas, un yacimiento de la Edad de Bronce

A continuación, se trancriben literalmente los resultados arqueológicos de la ficha aludida, de la que hay más información en ESTE ENLACE.
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