martes, 26 de marzo de 2013

La Casa del Pueblo de Barajas. Una propuesta para recuperarla.

Artículo de Beatriz Corredor, ex ministra de Vivienda, con motivo del Centenario de la Casa del Pueblo de Barajas (1912-2012)

Llegué a Barajas en el otoño de 2007, como concejal portavoz del PSOE en el distrito; ilusionada, aunque un tanto abrumada por la responsabilidad que asumía y que estrenaba. Representar a mi partido y a mis vecinos en un distrito que no era el mío de residencia supuso un reto y una tarea apasionante en la que aprendí mucho, no sólo de Barajas y de sus vecinos y vecinas,-que también-, sino sobre lo que significa hacer política desde la cercanía con la gente: eso que se llama en términos coloquiales “patearse la calle”. Y ese aprendizaje me ayudó después en los años que siguieron, como ministra y después como secretaria de Estado de Vivienda, en los que siempre traté de acercarme a las personas a las que iban dirigidas los proyectos del Gobierno en las materias de mi competencia.

Y dentro de esas competencias, una de las quizá menos conocidas es la rehabilitación del patrimonio histórico; es decir, la recuperación de edificios emblemáticos de las ciudades y pueblos que necesitan una intervención para devolverles su uso original o para dotarles de una nueva vida al servicio de los ciudadanos. Cada uno de nosotros tiene guardado en la memoria y en el corazón el recuerdo de un cine, un teatro, una casa, una plaza, quizás una calle, a los que asociamos un momento de nuestra vida que fue importante para nosotros, quizá porque fuimos felices en ellos, quizá porque sufrimos…Yo lo llamo “la memoria emocional” de la gente, tan ligada a su paisaje urbano. A lo largo de mis años de servicio desde el Gobierno, he tenido el privilegio de compartir la emoción de muchas personas al recobrar ese edificio tan querido, cerrado, en muchas ocasiones, durante décadas, y que habían visto deteriorarse año tras año hasta casi perder la esperanza de recuperarlo.

lunes, 25 de marzo de 2013

El Búnker de El Capricho. Un análisis constructivo.

Planta del Búnker de El Capricho (1987)
Artículo escrito tras la lectura de Morcillo, Antonio: "La Posición Jaca" nº 11 de la revista Frente de Madrid (Noviembre de 2007) 

El búnker de “El Capricho”, construido durante el primer semestre de 1937, pasa por ser la fortificación subterránea más importante realizada en Madrid durante la Guerra Civil Española. Aunque tuvo su origen en la arquitectura civil destinada a la construcción de refugios antiaéreos para la población, sería el primer refugio destinado en la historia bélica a dar cobijo al Estado Mayor de un ejército, en este caso al del Ejército Republicano del Centro, idea que proliferaría, y quedaría sustancialmente mejorada, en los años posteriores durante la II Guerra Mundial, y cuyos ejemplos más notorios lo serían el búnker de Berlín o las Gabinet War Rooms de Londres. Se puede decir, pues, que el búnker de “El Capricho” es uno de los pioneros en la historia bélica en lo que se refiere a refugios antiaéreos.

lunes, 23 de enero de 2012

Las Quebradas, un yacimiento de la Edad de Bronce

Uno de los muchos yacimientos que aguardan ser descubiertos en su totalidad es el denominado "Las Quebradas". Tal fue hallado por las obras de ampliación del aeropuerto de Barajas y documentado por el trabajo arqueológico que, dirigido por Lorenzo Galindo San José y Vicente Marcos Sánchez Sánches-Moreno, tuvo lugar entre el 7 y el 28 de Junio de 2002. Sin duda, un escaso tiempo de trabajo arqueológico pues, según atestigua la ficha arqueológica, «los límites reales del yacimiento son mayores, no siendo afectados por las obras» (las antes mencionadas, se entiende).

A continuación, se trancriben literalmente los resultados arqueológicos de la ficha aludida, de la que hay más información en ESTE ENLACE.

jueves, 3 de noviembre de 2011

El Motocine Barajas

Planta del Motocine Barajas (Arquitectura, nov 1959)
El 7 de diciembre de 1959 tuvo lugar la última sesión cinematográfica del Motocine Barajas. Durante los escasos ocho meses en que se mantuvo abierto cosechó auténticos llenos para ver películas como La Pícara Edad, Jubal, Cenizas Bajo el Sol o El Zorro de los Océanos. Sin embargo, el proyecto chocó con las las instituciones políticas de su tiempo que no tardaron en tacharlo de inmoral al ser potencialmente un lugar idóneo para comportamientos “indecorosos” al resguardo de la oscuridad de la noche y las capotas de los coches. El recinto sería utilizado durante la década de los sesenta para otras, ya escasas, actividades relacionadas con la industria de la automoción para caer, por fin, a partir de la siguiente en el más completo olvido y degradación que darían pie al actual desarrollo urbano que se levanta a ambos lados de la calle Obenque. 

El proyecto de construcción del que fuera único motocine, o autocine, de España tiene su germen a principios de los años 50, década en la que España, por la firma de los acuerdos bilaterales con Estados Unidos en 1953, el tardío Plan Marshall, y su entrada en la ONU en 1955, vislumbró por primera vez desde el final de la Guerra Civil el final de su aislamiento internacional. Severino Bello Lasierra, un ingeniero de caminos que había probado por sí mismo las bondades de los drive in estadounidenses, más de cinco mil a mediados de los 50 en aquel país, atisbó el posible éxito de un recinto de similares características en un país que empezaba a imbuirse rápidamente de la cultura americana y a resurgir económicamente tras una posguerra de muchas privaciones. La presencia de soldados americanos en Torrejón y el aumento del parque móvil en una ciudad como Madrid parecían augurar el éxito.